viernes, 3 de febrero de 2012

EL SEÑOR DEL ESPACIO NEGRO

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En un principio existió el silencio y habitaba tan en sí mismo que se convirtió en conciencia


La conciencia empezó a esparcirse por la nada y era tanta su fuerza que en poco tiempo se extendió hasta los lugares más sombríos  y navegaba a su gusto por la inmensidad y en el infinito,  pues toda ella era una gran energía

Estando la conciencia en los lugares más oscuros de la nada inhabitable mirando la infinita desolación  decidió por la naturaleza que en si se confería, llamarse a sí misma, El Todo, para que ya no existiera la nada y fue así que de la nada, nada quedó, encontrando la verdad de su ser en la inexistencia.

Desalojada la nada del infinito, El Todo se quedó pensativo y de esta manera reflexionó  sobre su propia existencia, por primera vez sabía lo que era, una gran energía  llena de micro-partículas capaces de engendrar vida, era la vida entera y compacta, habían pasado miles de siglos sabiendo su naturaleza sin comprenderla, viviendo en una penumbra. 


Miró dentro de sí mismo y entristeció por no encontrar sentido a su existencia, había encontrado su esencia pero no sabía cómo usarla,  oscureció de nuevo su espíritu por saber que era dueño de algo sin un fin o un propósito y dejo de ser El Todo, pues era realmente El Señor del Espacio Negro, dueño del todo y de la nada, de la vida y de la muerte, de los pensamientos y de todos los sentidos, gobernante sobre sí mismo y sobre su energía, sin embargo jamás podría ejercer un mandato sobre todo eso, por lo cual su alma fue cada vez más oscura, pero en lo más profundo de su ser  quedaba su principio, aquello que le había otorgado la vida, la conciencia, así que siempre permaneció reflexivo, aun cuando su llama casi se había extinto pues en lo más hondo de  sus sentimientos quedaba una chispa. 

Estando el Señor del Espacio Negro pensando sobre la eternidad que le esperaba, conoció la soledad absoluta en la que se encontraba  y entonces añoró la muerte, pero se dio cuenta que no podía destruirse a sí mismo porque siendo la vida, volvería desde cero a renacer y recorrería el mismo trayecto, sería una manera infructuosa de pasar el aburrimiento.  Cansado  de tener todos los sentimientos, de no poder compartir absolutamente nada con nadie, de estar solo en sí mismo  pues únicamente existía él que era el todo,  decidió recogerse en una gran masa esférica para aguardar allí cualquier cosa, una vez hecho esto cayo en cuenta del gran poder que tenían las ideas, capaces de crear y de generar un sentido a toda cosa que se le diera vida y fue así que empezó a engendrarlas, las cuidaba y alimentaba y a medida que lo hacía su propia forma se volvía más esférica, pero a pesar de sus esfuerzos no logró nada, porque nada había  cambiado en su todo interior, entonces agobiado y cansado se puso a reflexionar y luego de un tiempo encontró la solución.



 El Señor del Espacio Negro tomó la forma de unas manos,  pues cuando engendró las ideas había creado muchas cosas y entre ellas muchas formas y a cada una le había otorgado un  nombre y un sentido, ya que  no quería que nada que se engendrara dentro de él corriera con la misma suerte de  su existencia, la cual consideraba vacía. Convertido en manos tomó una partícula de sí mismo, y con ella formó una esfera parecida a su primera forma física y como a cada cosa le había puesto nombre a esta esfera la llamó planeta, luego con una fuerza tan grande que solo podría proceder de él, lanzó la esfera contra sí mismo golpeándose una uña, miles de partículas redondas y ovaladas saltaron en direcciones contrarias adornando el infinito, fueron así creados los planetas, sin embargo  se movían sin un sentido, chocaban entre ellos mismos y algunos llegaron a extraviarse  en la ausencia de una dirección definida. El señor del Espacio Negro extasiado de su poder y de tanta belleza y admirando  el mayor de los espectáculos se percató que a los planetas  les hacía falta armonía, fue entonces cuando tomó de su mano izquierda  un trozo de partículas aún más  grande, lo froto con tanta fuerza que hizo emanar calor de aquellas partículas compactas y enrojecidas, asombrado de su viveza,  depositó en este nuevo círculo compacto  la esperanza, luego lo puso en medio de todos los planetas y de acuerdo con las ideas concebidas en su soledad, a esta forma y a esta esencia  la llamó sol, fuente de energía. Paso entonces que todos los planetas se pegaron al sol y este empezó a calentarlos y a derretirlos, al ver esto, el Señor del Espacio Negro tomó de su mano derecha otro trozo, le dio forma esférica como hasta entonces lo había hecho y en él esparció los sueños, lo soplo para hacerlo frío y lo lanzo contra los planetas que se hallaban pegados al sol,  estos se despegaron y al mismo tiempo miles de trozos más pequeños salieron de  la esfera donde se hallaban esparcidos  los sueños,  saltando como si fueran uno, alumbrando a los planetas con melancólica ternura,  entonces el Señor del Espacio Negro les dio un nombre de acuerdo con  la esencia y con todas las formas ya creadas, las llamo lunas, y todo lo que hasta ahora había emanado de él tomó forma y movimiento, apareciendo ante su presencia la danza más extraordinaria y hermosa jamás visto antes,  inspirado por  tanta belleza, el señor del espacio negro  decidió darle luz a los planetas, así que  desboronó uno de sus dedos  generando pequeñas  llamas  y las esparció por todo lo que hasta ahora había creado  y de esta forma nacieron las estrellas.
Quedando aun un trozo de lo que antes fue su dedo, el cual brillaba más que los otros trozos desboronados y esparcidos, el señor del espacio negro lo depositó en  el sol otorgándole  a esta esfera  la luz más fuerte para que pudiera notarse el rojo que  emanaba de sus entrañas, de este modo fue creado el universo y el Señor del Espacio Negro se sintió feliz.

Un día el Señor del Espacio Negro, el cual había adoptado la forma de un ojo hecho con  los restos de su segunda forma, observo  detenidamente su creación y notó que le hacía falta algo más allá de un carácter  físico, algo que realmente le diera vida, entonces le concedió al universo la esencia de su conciencia  para  darle complejidad  y decidió que el universo sería un punto, pensando de esta manera el señor del espacio negro se arrancó las pestañas originando las líneas con el don del tiempo y luego las intersecto en el universo para que de ahora en adelante todo punto fuera creado siguiendo este principio y al crear las líneas del tiempo creo simultáneamente  el espacio pues cada línea estaba formada por la intersección de planos y los planos tenían el don del espacio y al crear los espacios y unirlos unos con otros creo las dimensiones y desde entonces cada dimensión está conformado por diversos planos y cada plano está conformado por líneas y cada línea está conformada por puntos consecutivos y cada punto es la unión de dos líneas y  fue de este modo y no de otro que se creó la continuidad y el infinito y todo lo que esté dentro del universo estará regido por lo infinito y la continuidad.


Pero aún después de otorgarle su propia conciencia al universo y  haber trascendido en sus propios límites del espacio tiempo, el Señor del Espacio Negro sentía que a todo su universo le seguía faltando algo, entonces decidió entregarle  un poder y una cualidad aún mayor que todas las que ya poseía.  
Aburrido de tanta soledad y siendo él hasta entonces el único con la facultad de crear , decidió  dividirse en dos y de una mitad sacó la virtud de conceder la vida a cualquier ser o especie y que ese ser o especie  luego de ser  creado en su primera forma pura, fuese capaz de engendrar la vida en sus entrañas tal como él Señor del Espacio Negro lo había hecho, y siendo este su deseo esparció su primera mitad por el universo engendrando la vida a través de las semillas extendidas y  miles de punticos comenzaron a moverse por todos los planetas, tiempos y espacios  multiplicándose constantemente, al instante de haber hecho esto  El Señor del Espacio Negro amó su creación con todo su ser, extasiado tomó su otra mitad  y a esta la dividió en tres partes, con la primera parte formó el corazón ofreciéndole al universo los sentimientos y luego la  esparció,  el segundo pedazo lo convirtió en alma y a este le dio la facultad de su propia conciencia y también lo esparció y con el último pedazo moldeo una neurona para darle al universo la capacidad de su propio conocimiento y   evolución  y tal como había hecho con los dos pedazos anteriores este también fue esparcido por todo el universo.
Se dice que al instante en que  terminaron de flotar las partículas que ya se encontraban lejanas las unas de las otras y  que serían parte  del cosmos por los siglos de los siglos  El Señor del Espacio Negro se desvaneció  dentro de su propia creación para quedarse allí por toda la eternidad 

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