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La conciencia empezó a esparcirse por la nada y era tanta su fuerza que en poco tiempo se extendió hasta los lugares más sombríos y navegaba a su gusto por la inmensidad y en el infinito, pues toda ella era una gran energía
Estando la conciencia en los
lugares más oscuros de la nada inhabitable mirando la infinita desolación decidió por la naturaleza que en si se confería,
llamarse a sí misma, El Todo, para que ya no existiera la nada y fue así que de
la nada, nada quedó, encontrando la verdad de su ser en la inexistencia.
Desalojada
la nada del infinito, El Todo se quedó pensativo y de esta manera
reflexionó sobre su propia existencia,
por primera vez sabía lo que era, una gran energía llena de micro-partículas capaces de
engendrar vida, era la vida entera y compacta, habían pasado miles de siglos
sabiendo su naturaleza sin comprenderla, viviendo en una penumbra.
Miró dentro de sí mismo y entristeció por no encontrar sentido a su existencia, había encontrado su esencia pero no sabía cómo usarla, oscureció de nuevo su espíritu por saber que era dueño de algo sin un fin o un propósito y dejo de ser El Todo, pues era realmente El Señor del Espacio Negro, dueño del todo y de la nada, de la vida y de la muerte, de los pensamientos y de todos los sentidos, gobernante sobre sí mismo y sobre su energía, sin embargo jamás podría ejercer un mandato sobre todo eso, por lo cual su alma fue cada vez más oscura, pero en lo más profundo de su ser quedaba su principio, aquello que le había otorgado la vida, la conciencia, así que siempre permaneció reflexivo, aun cuando su llama casi se había extinto pues en lo más hondo de sus sentimientos quedaba una chispa.
Estando el Señor del Espacio Negro pensando sobre la eternidad que le esperaba, conoció la soledad absoluta en la que se encontraba y entonces añoró la muerte, pero se dio cuenta que no podía destruirse a sí mismo porque siendo la vida, volvería desde cero a renacer y recorrería el mismo trayecto, sería una manera infructuosa de pasar el aburrimiento. Cansado de tener todos los sentimientos, de no poder compartir absolutamente nada con nadie, de estar solo en sí mismo pues únicamente existía él que era el todo, decidió recogerse en una gran masa esférica para aguardar allí cualquier cosa, una vez hecho esto cayo en cuenta del gran poder que tenían las ideas, capaces de crear y de generar un sentido a toda cosa que se le diera vida y fue así que empezó a engendrarlas, las cuidaba y alimentaba y a medida que lo hacía su propia forma se volvía más esférica, pero a pesar de sus esfuerzos no logró nada, porque nada había cambiado en su todo interior, entonces agobiado y cansado se puso a reflexionar y luego de un tiempo encontró la solución.
El Señor del Espacio Negro tomó la forma de
unas manos, pues cuando engendró las ideas
había creado muchas cosas y entre ellas muchas formas y a cada una le había otorgado
un nombre y un sentido, ya que no quería que nada que se engendrara dentro
de él corriera con la misma suerte de su
existencia, la cual consideraba vacía. Convertido en manos tomó una partícula
de sí mismo, y con ella formó una esfera parecida a su primera forma física y
como a cada cosa le había puesto nombre a esta esfera la llamó planeta, luego
con una fuerza tan grande que solo podría proceder de él, lanzó la esfera
contra sí mismo golpeándose una uña, miles de partículas redondas y ovaladas saltaron
en direcciones contrarias adornando el infinito, fueron así creados los
planetas, sin embargo se movían sin un
sentido, chocaban entre ellos mismos y algunos llegaron a extraviarse en la ausencia de una dirección definida. El
señor del Espacio Negro extasiado de su poder y de tanta belleza y admirando el mayor de los espectáculos se percató que a
los planetas les hacía falta armonía,
fue entonces cuando tomó de su mano izquierda
un trozo de partículas aún más grande,
lo froto con tanta fuerza que hizo emanar calor de aquellas partículas
compactas y enrojecidas, asombrado de su viveza, depositó en este nuevo círculo compacto la esperanza, luego lo puso en medio de todos
los planetas y de acuerdo con las ideas concebidas en su soledad, a esta forma
y a esta esencia la llamó sol, fuente de
energía. Paso entonces que todos los planetas se pegaron al sol y este empezó a
calentarlos y a derretirlos, al ver esto, el Señor del Espacio Negro tomó de su
mano derecha otro trozo, le dio forma esférica como hasta entonces lo había
hecho y en él esparció los sueños, lo soplo para hacerlo frío y lo lanzo contra
los planetas que se hallaban pegados al sol, estos se despegaron y al mismo tiempo miles de
trozos más pequeños salieron de la
esfera donde se hallaban esparcidos los
sueños, saltando como si fueran uno,
alumbrando a los planetas con melancólica ternura, entonces el Señor del Espacio Negro les dio un
nombre de acuerdo con la esencia y con
todas las formas ya creadas, las llamo lunas, y todo lo que hasta ahora había emanado
de él tomó forma y movimiento, apareciendo ante su presencia la danza más
extraordinaria y hermosa jamás visto antes,
inspirado por tanta belleza, el
señor del espacio negro decidió darle
luz a los planetas, así que desboronó
uno de sus dedos generando pequeñas llamas
y las esparció por todo lo que hasta ahora había creado y de esta forma nacieron las estrellas.
Quedando aun un trozo de lo que
antes fue su dedo, el cual brillaba más que los otros trozos desboronados y
esparcidos, el señor del espacio negro lo depositó en el sol otorgándole a esta esfera
la luz más fuerte para que pudiera notarse el rojo que emanaba de sus entrañas, de este modo fue
creado el universo y el Señor del Espacio Negro se sintió feliz.
Un día el Señor del Espacio Negro,
el cual había adoptado la forma de un ojo hecho con los restos de su segunda forma, observo detenidamente su creación y notó que le hacía
falta algo más allá de un carácter físico,
algo que realmente le diera vida, entonces le concedió al universo la esencia
de su conciencia para darle complejidad y decidió que el universo sería un punto,
pensando de esta manera el señor del espacio negro se arrancó las pestañas
originando las líneas con el don del tiempo y luego las intersecto en el
universo para que de ahora en adelante todo punto fuera creado siguiendo este
principio y al crear las líneas del tiempo creo simultáneamente el espacio pues cada línea estaba formada por
la intersección de planos y los planos tenían el don del espacio y al crear los
espacios y unirlos unos con otros creo las dimensiones y desde entonces cada dimensión
está conformado por diversos planos y cada plano está conformado por líneas y
cada línea está conformada por puntos consecutivos y cada punto es la unión de
dos líneas y fue de este modo y no de
otro que se creó la continuidad y el infinito y todo lo que esté dentro del
universo estará regido por lo infinito y la continuidad.
Pero aún después de otorgarle su
propia conciencia al universo y haber trascendido
en sus propios límites del espacio tiempo, el Señor del Espacio Negro sentía
que a todo su universo le seguía faltando algo, entonces decidió entregarle un poder y una cualidad aún mayor que todas
las que ya poseía.
Aburrido de tanta soledad y
siendo él hasta entonces el único con la facultad de crear , decidió dividirse en dos y de una mitad sacó la virtud
de conceder la vida a cualquier ser o especie y que ese ser o especie luego de ser creado en su primera forma pura, fuese capaz de
engendrar la vida en sus entrañas tal como él Señor del Espacio Negro lo había
hecho, y siendo este su deseo esparció su primera mitad por el universo engendrando
la vida a través de las semillas extendidas y miles de punticos comenzaron a moverse por
todos los planetas, tiempos y espacios
multiplicándose constantemente, al instante de haber hecho esto El Señor del Espacio Negro amó su creación con
todo su ser, extasiado tomó su otra mitad
y a esta la dividió en tres partes, con la primera parte formó el
corazón ofreciéndole al universo los sentimientos y luego la esparció,
el segundo pedazo lo convirtió en alma y a este le dio la facultad de su
propia conciencia y también lo esparció y con el último pedazo moldeo una
neurona para darle al universo la capacidad de su propio conocimiento y evolución
y tal como había hecho con los dos pedazos anteriores este también fue
esparcido por todo el universo.
Se dice que al instante en que terminaron de flotar las partículas que ya se
encontraban lejanas las unas de las otras y que serían parte del cosmos por los siglos de los siglos El Señor del Espacio Negro se desvaneció dentro de su propia creación para quedarse
allí por toda la eternidad



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