viernes, 17 de febrero de 2012

MISTERIO


- ¡Cuantas cosas fantásticas te rodean! ¡Cuantos misterios!  Se podrían gastar miles y miles de años intentando conocer cada cosa en su máximo esplendor y sin embargo, a pesar de tanta magia somos capaces de destruirlo todo en segundos. Sólo por no tener la comprensión de nuestros actos. 

El pequeño miró a la abuela un poco confuso, siempre  era lo mismo, le ponía tanta cosa a cada historia que ella en sí se volvía un misterio. Nunca hablaba de un mundo, siempre hablaba de varios y a él le tocaba adivinar cómo era ese mundo tan diferente. Casi siempre se mecía para contar sus historias y a veces se sentaba a mascar hojas con su acostumbrada mirada perdida y ausente.
-          Vamos chico ayúdame a parar, tenemos que caminar, siempre es bueno.
El pequeño le tiende su mano y luego toma aire para halar, la abuela esta de pie, lo mira y le sonríe,  se alejan un poco de la casa, pero al momento ella para y le entrega una especie de pergamino
-          Léelo, déjame escuchar tu voz,
El pequeño despliega la hoja, la mira por un instante, parecía una carta, levanta sus ojos hacia la abuela que lo observa fijamente sin parpadear, baja su mirada un poco asustado pero finalmente empieza a leer mientras la abuela se acomoda en una piedra.  

Miércoles 18 de noviembre 2009   2: 26 a.m.
Un cadáver exquisito es un juego de palabras, el juego es simple, se escriben palabras en diferentes papelitos, una palabra por papel, luego se depositan en una bolsa, se revuelven y posteriormente se va sacando uno por uno con el fin de organizarlos y hacer algo coherente con lo que salga.
El pequeño  mira a la abuela nuevamente, ¿acaso le estaba proponiendo el juego?
-          Sigue, sigue chico, esto parece importante

Al pequeño esto no le parece importante y si pudiera soltaría una carcajada pero su temor no le deja, pues la anciana realmente lo intimida, si tan solo no le hubieran encomendado esta tarea, podría estar haciendo cualquier cosa menos esto, pero según todos es su responsabilidad así que  allí estaba  él al lado de su extraña responsabilidad;  sin más remedio y con una mueca de disconformidad reanuda la lectura.

  10 /11/09
El día había comenzado con un sol resplandeciente, pero a medida que llegaba la tarde, el sol se ocultaba detrás de las nubes grises y poco confiables,  como era de esperarse tras de esas nubes llego la lluvia pero con ella algo más llegaba.

Pueden imaginarse las calles húmedas mientras las gotas caen incesantemente, el agua corriendo por el pavimento removiendo piedras y suciedad, mezclándose con la sangre que estaba derramada en el suelo y haciéndola moverse  en zigzag, disolviéndola mientras con mis ojos seguía el hilo conductor que me llevaría indudablemente al inicio, al cadáver, si, era la sangre de un cadáver y cave aclarar que este no era el cadáver exquisito que yo buscaba, parece que la vida abarca ciertas cosas muy literalmente.
Acababa de tomarme una coca cola y fumarme un cigarrillo, estaba esperando que escampara para salir a abordar  el bus  y de pronto allí  estaba, la gente se acumulaba en la acera para verlo y algunos se asomaban desde el puente, el Transmilenio tenía esa estación cerrada. Lo vi, unas nauseas me invadieron, una corriente  recorriendo por mi cuerpo desde mi pie hasta los pelos, cada vello de mi brazo  paralizado.  Él hombre era mayor, de unos cincuenta años, contextura gruesa, en su pelo se asomaban unas cuantas canas y de su  frente salían varios hilos de sangre, estaba de bruces y bocarriba, debajo de él el charco que formaba ese liquido rojo carmesí emanando de su cuerpo, era impresionante.

No había indicios que lo hubiera arrollado un bus, así que supuse que se había lanzado pero… ¿por qué? Fue la primera pregunta que me surgió, al instante mil respuestas llegaron a mi cerebro;  un cerebro parecido anatómicamente al que se hallaba contra el suelo. Desaparición, pobreza, desamor, pero aún no eran convincentes,  todas posibles pero no convincentes,  acaso... ¿Qué tan fatal puede ser la razón para tomar esa decisión, para hacerlo? Simplemente no lose, no lo sabré nunca, comencé a imaginar como había sucedido; Había estado caminando bajo la lluvia al igual que tantas personas, había llegado al puente y se había detenido justo un poco después de la mitad, el agua debía haber estado corriendo por su rostro con algo de fuerza y tal vez se le escaparon algunas lagrimas  camuflándose con las gotas de agua, el hombre debió haber tocado las barandas mojadas, sintió el frio en sus manos, el escalofrió en su corazón y sin más pensarlo se dio la vuelta y se arrojó de espaldas, sintiendo la caída mientras miraba el cielo gris y lúgubre, ha terminado con su vida en este mundo, quizás aplastando sus frustraciones contra el pavimento, sus angustias ahora están saliendo de su cabeza y son de color rojo.
-          No lo entiendo, dice el pequeño mientras mira los pies de la abuela
-          No te falta mucho tiempo para entenderlo pero quizás te quede poco a mi lado lo que tal vez sea un alivio para ti. ¿te ha recordado algo esto?
El pequeño levanta la mirada, extrañado por la pregunta. – solo se me hace familiar el cielo gris.   

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